Perdonen que no me levante

18 septiembre, 2012

Un beso en la oreja

“Se acercó a mí, se puso de puntillas y me dio un pequeño beso bajo el lóbulo de la oreja. Su beso me caldeó un poco el cuerpo, incluso me pareció que la herida me dolía un poco menos. Quizá debajo de la oreja haya un punto específico que produzca este efecto. O quizá se debía a que hacía mucho tiempo que no me besaba una chica de diecisiete años.”

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
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