Perdonen que no me levante

29 octubre, 2012

Un espacio libre en el centro

“Por fin, la nieve dio paso a una semana de cálidas lluvias de primavera y, cuando el cielo se volvió otra vez azul, Belgarath decidió que era hora de seguir su viaje.
—En realidad no es nada urgente —admitió—, pero me gustaría ver al viejo Beldin y a los gemelos. Además, es un buen momento para ordenar mi torre. Lo he estado posponiendo durante los últimos siglos.
—Si quieres, podemos acompañarte —se ofreció Polgara—. Después de todo, tú nos ayudaste con la cabaña, aunque no lo hicieras con mucho entusiasmo. Ahora sería justo que te ayudáramos a limpiar la torre.
—Gracias, Pol —declinó él con firmeza—, pero tu idea de la limpieza es un poco drástica para mi gusto. Cuando tú ordenas, el cubo de la basura acaba lleno de cosas que más tarde podrían serme útiles. Para mí, una habitación está lo suficientemente limpia cuando tiene un espacio libre en el centro.
—¡Oh, padre! —rió ella—, nunca cambiarás.”

Crónicas de Mallorea I: Los guardianes del Oeste, de David Eddings
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