Perdonen que no me levante

1 noviembre, 2012

El derecho a la autodeterminación

“Escarmentados por el fracaso del intento de asesinato de los Honeth, los Vordue decidieron provocar una guerra de secesión. Poco después de la coronación de Varana como Ran Borune XXIV, la familia Vordue declaró que su gran ducado no pertenecía a Tolnedra, sino que era un reino independiente…, aunque aún no habían decidido cuál de sus miembros ascendería al trono.
—Varana tendrá que enviar a las legiones para detenerlos —declaró Anheg mientras se limpiaba con la manga la aureola de espuma que la cerveza le había dejado en la boca—. De lo contrario, las demás familias también se separarán y Tolnedra saltará en pedazos como un muelle roto.
—No es tan simple, Anheg —explicó Porenn con suavidad y apartó la vista de la ventana por donde había estado contemplando la actividad del puerto situado abajo. La reina de Drasnia vestía de riguroso luto y el negro parecía realzar su belleza y su cabello rubio—. Las legiones se enfrentarían sin reparos a un ejército extranjero, pero Varana no puede pedirles que luchen contra su propio pueblo.
—Podría traer las legiones del sur —dijo Anheg encogiéndose de hombros—. Son todos Borune, Anadile o Ranite y no les importaría combatir contra los Vordue.
—Pero entonces las legiones del norte intervendrían para detenerlos, y en cuanto comenzaran a enfrentarse entre sí el imperio se desintegraría.
—La verdad es que no lo había considerado de ese modo —admitió Anheg—. ¿Sabes, Porenn? Eres extremadamente inteligente… para ser mujer.
—Y tú eres extremadamente perspicaz… para ser hombre —respondió la reina con una dulce sonrisa.
—Un tanto para ella —dijo Cho-Hag en voz baja.
—¿Estáis apuntando los tantos? —preguntó Garion con suavidad.
—Ayuda a llevar una especie de registro de todo lo que se dice —explicó el jefe supremo de los clanes de Algaria con expresión grave.
Unos días más tarde, llegó la noticia del novedoso método de Varana para resolver el conflicto con los Vordue. Una mañana, un barco drasniano entró en el puerto de Riva y un agente del servicio de inteligencia entregó una serie de informes a la reina Porenn. Después de leerlos, la reina entró en la sala del consejo con una sonrisa pícara.
—Creo que debemos dejar a un lado nuestras reservas sobre el talento de Varana como gobernante, caballeros —les dijo a los reyes alorns—. Parece que ha encontrado una solución al problema de los Vordue.
—¿Ah sí? —preguntó Brand con su portentosa voz—. ¿Cuál?
—Mis agentes me han informado de que ha hecho un pacto secreto con Korodullin de Arendia. El llamado «Reino de Vordue», de repente, se ha llenado de bandidos arendianos…, casi todos vestidos con armaduras, por extraño que parezca.
—Espera un momento, Porenn —interrumpió Anheg—. Si se trata de un pacto secreto, ¿cómo es que tú lo conoces?
—Oh, Anheg —dijo la menuda reina de Drasnia entornando los párpados en un gesto de falsa modestia—, ¿todavía no te has enterado de que yo lo sé todo?
—Otro tanto para ella —le indicó Cho-Hag a Garion.
—Yo diría que sí —asintió Garion.
—Sea como fuere —continuó Porenn—, la cuestión es que ahora hay batallones enteros de imprudentes caballeros mimbranos en Vordue, todos actuando como bandidos, saqueando y robando a voluntad. Los Vordue no tienen un ejército propiamente dicho, de modo que han pedido ayuda a las legiones. Mis agentes han conseguido una copia de la respuesta de Varana. —Desplegó un documento y comenzó a leer—. «Saludos al gobierno del Reino de Vordue. Vuestra reciente solicitud de ayuda me ha sorprendido mucho, pues suponía que los estimados caballeros de Tol Vordue no desearían verme romper la soberanía del recién establecido reino enviando a las legiones al otro lado de la frontera, para echar a unos cuantos bandidos arendianos. El mantenimiento del orden público es una responsabilidad fundamental de cualquier gobierno y yo nunca osaría entrometerme en un asunto tan importante. Hacerlo significaría despertar graves dudas en las mentes de los hombres razonables sobre la viabilidad de vuestro nuevo Estado. Sin embargo, os envío mis mejores deseos de éxito en esta cuestión que, después de todo, es estrictamente de competencia interna.»
Anheg comenzó a reír a carcajadas mientras golpeaba la mesa con su enorme puño.
—Creo que esto merece un trago —rió.
—Más bien varios —asintió Garion—. Podemos brindar por los esfuerzos de los Vordue por mantener el orden.
—Confío en que sabréis disculparme, caballeros —dijo la reina—, pero ninguna mujer podría competir con los reyes de Aloria en lo referente a la bebida.
—Por supuesto, Porenn —asintió Anheg, magnánimo—, nosotros nos beberemos tu parte.
—Es muy amable de tu parte —murmuró ella, y se retiró.”

Crónicas de Mallorea I: Los guardianes del Oeste, de David Eddings
Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: