Perdonen que no me levante

25 septiembre, 2012

Los caracoles

“—Háblame de los caracoles.
—He visto un caracol delante de la lavandería —dije—. No sabía que hubiera caracoles en otoño.
—Hay caracoles todo el año.
—Sí, ya lo he visto.
—¿Sabías que en Europa los caracoles tienen un sentido mítico? —dijo ella—. La concha significa el mundo de las tinieblas, y el hecho de que el caracol asome de la concha significa que ha salido la luz del sol. Por eso las personas, cuando ven un caracol, tienen el gesto instintivo de golpear la concha para que el caracol salga. ¿Lo has hecho alguna vez?
—No —dije—. Sabes muchas cosas.
—Trabajando en una biblioteca se aprenden un montón de cosas.”

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
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Las personas que comen poco

“Cuando el camarero se fue, tras tomarse su tiempo para anotar aplicadamente el pedido, ella me miró sonriente.
—No habrás pedido tanta comida para acompañarme, ¿verdad?
—No. Estoy hambriento, de verdad —dije—. Hace tiempo que no tenía tanta hambre.
—Perfecto —dijo ella—. Yo no me fío de las personas que comen poco. Me da la impresión de que luego se llenan el estómago en otra parte. ¿Qué opinas?”

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami

19 septiembre, 2012

Cuando una persona quiere alcanzar algo…

“Cuando una persona quiere alcanzar algo, piensa de manera espontánea en tres cosas: ¿qué he conseguido hasta el momento? ¿En qué posición me encuentro ahora? ¿Qué debo hacer de aquí en adelante? Si uno no puede contestar a estas tres cosas, sólo le queda el miedo, la falta de confianza en sí mismo y el cansancio.”

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami

18 septiembre, 2012

Un beso en la oreja

“Se acercó a mí, se puso de puntillas y me dio un pequeño beso bajo el lóbulo de la oreja. Su beso me caldeó un poco el cuerpo, incluso me pareció que la herida me dolía un poco menos. Quizá debajo de la oreja haya un punto específico que produzca este efecto. O quizá se debía a que hacía mucho tiempo que no me besaba una chica de diecisiete años.”

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami

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