Perdonen que no me levante

3 septiembre, 2019

El Rey León: una historia que cura

Una lección de vida sobre cómo enfrentarse a los desafíos

Es indiscutible que El Rey León es uno de los más grandes éxitos de la historia del cine. Para mí, totalmente merecido, pues la película está llena de valiosas enseñanzas para la vida.

Por eso, ahora que hace semanas que se ha estrenado una nueva adaptación (recordemos que la primera versión es del año 1994), le invito a adentrarse en su historia -incluso si ya vio el film en alguna ocasión-. Una vez que lea lo que hoy voy a contarle sobre el mensaje oculto de esta película, ¡seguro que no le faltan ganas de volver a verla!

Quizá usted ya lo sepa, pero sin duda a muchos lectores les sorprenderá saber que la historia de El Rey León se basa en la obra Hamlet, de William Shakespeare. Es decir, que es de todo menos una tonta historieta infantil. Y, de hecho, cada escena merece casi ser comentada individualmente por su significado simbólico.

Mi escena preferida es esa en la que Simba, el joven león expulsado del reino de su padre, regresa para tomar posesión de sus dominios. Y es que, en mi opinión, sintetiza de forma muy evocadora lo que le sucede a cualquier persona que, tras haberse enfrentado a las adversidades, decide por fin retomar su camino.

Simba: una víctima del “síndrome de estrés postraumático”

Siendo todavía una cría, Simba es expulsado del reino del que era heredero.

Después de que su padre, Mufasa, haya muerto, su terrible tío Scar le hace creer que es culpable de la desdicha del progenitor y le insta a huir, lo que el cachorro hace abrumado por la culpa.

En definitiva, que el heredero del reino deserta, dejando el territorio a merced el malvado tío y de unas hienas que lo devoran todo y siembran la miseria.

Pues bien, ¿no cree usted que en ciertos momentos de la vida uno puede encontrarse en una situación similar a la de Simba? Cuando por ejemplo se ve abatido por la enfermedad, la angustia o la desesperanza.

Eso es lo que hoy por hoy médicamente se conoce como “síndrome de estrés postraumático”. Paralizado por una desgracia que le sobreviene, una persona renuncia -aunque sea temporalmente- a sus sueños, a sus proyectos… y se encierra por completo en sí misma.

El riesgo de olvidar quién eres

En la película, durante su exilio Simba se hace amigo de un suricata (llamado Timón) y un jabalí (de nombre Pumba).

Son divertidos y se rigen por una filosofía muy simple que permite vivir a pesar de los traumas del pasado: el “Hakuna matata”, una expresión real del idioma suajili que significa “vive y sé feliz”; o lo que es lo mismo: “no te preocupes del ayer ni tampoco del mañana”. Un equivalente, en cierto modo, al “carpe diem” latino.

Es evidente que, en el duro momento vital en el que se halla, para el pequeño león estos dos compañeros suponen un auténtico salvavidas.

Ningún problema ha de hacerte sufrir”, cantan a coro Simba y sus nuevos amigos mientras se deleitan con larvas y chinchillas. Así consigue olvidar sus desgracias, su pasado… Pero al mismo tiempo comienza a olvidar su identidad.

Deja incluso de ser consciente de que es un león y de que hay un reino que le espera y le necesita.

En otras palabras: Simba sobrevive, pero va a la deriva. Responde a la angustia del momento jugando o comiendo, pero sin asumir el papel protagonista en su propia historia.

Y eso es exactamente lo que les sucede a muchas personas que, por avatares de la vida, se dan de bruces contra la cara más amarga de la realidad. Se sobrevive a la desgracia deambulando sin rumbo fijo y, en no mucho tiempo, la vida se vuelve soportable, pero también completamente vacía.

La llegada de Nala

Cuando Nala, una amiga de la infancia, reaparece en busca de Simba y le suplica que regrese para acabar con Scar y las hienas, el león la rechaza. “¡Eso no me incumbe! ¡Estoy bien como estoy!

Simba sufre una crisis de identidad similar a la que atraviesa cualquier adolescente en su camino hacia la madurez. Y de hecho su aspecto físico lo delata: está decaído, con la mirada triste, la melena descuidada…

Esa escena es una buena muestra de la poderosa influencia que ejerce la mente sobre el cuerpo; cuando el caos reina en la cabeza, el cuerpo está abatido y lleno de debilidad y dolor.

Tomar conciencia de la situación

En el caso de Simba hay que esperar a la visita del mono-chamán Rafiki, tras la partida de Nala, para que el león empiece a buscar respuestas a las preguntas que poco a poco se han ido instalando en su interior: quién es y cuál es su destino.

Las palabras de Rafiki (“recuerda quién eres”) son las más importantes de la película: consiguen abrir los ojos a Simba, quien por fin se reconoce como el hijo del rey. Es decir, que hay un reino que le pertenece y por el que debe luchar. La vida recupera su sentido y su fin.

Toda la escena tiene una fuerte carga de simbolismo. Y es que la situación es perfectamente equiparable a la de cualquier persona que ha dejado de comprender quién es o el lugar que ocupa en el mundo, y por ello está perdida, deprimida y errante.

Sin embargo, todos y cada uno de nosotros poseemos un “reino” propio: nuestra vida, el valiosísimo tiempo del que disponemos y un cuerpo y una mente que nos permiten trabajar y pensar, así como talentos que usar y desarrollar para dar sentido a nuestra existencia.

La persona que comprende esto se vuelve imparable, al igual que sucede con Simba (que no es más que un reflejo de todos nosotros superando las adversidades).

Pese a las desgracias, hay un “reino” que le pertenece

Ese es, en resumen, el gran mensaje de la película. Y se traduce en que, pese a las heridas, las enfermedades y los dolores del pasado, el presente siempre puede brillar, pues hay todo un “reino” que florece.

El sentido de la vida no es más que cultivar ese reino, pero para ello hay que comenzar por descubrirlo: entendiendo quiénes somos en realidad, cuáles son nuestros talentos y cuál es el destino de nuestra vida más allá de los contratiempos y los sufrimientos.

Ahora bien: es importante saber que el reino no es por fuerza bello ni próspero cuando se descubre. Más bien al contrario.

En el caso de Simba, al regresar a sus dominios encuentra todo gris y devastado. Y es lógico, puesto que no se había ocupado de él durante demasiado tiempo. Tenía incluso un usurpador ocupando su lugar: su tío Scar.

No obstante, tras un breve momento de desaliento, recupera toda su fuerza y determinación. Y es ahí cuando empieza a cambiar de apariencia: su cuerpo parece más fuerte y su melena más voluminosa, se mece al viento como hiciera la de su padre. En definitiva, que empieza a parecer un auténtico rey.

Incluso su mirada se endurece y se dirige hacia el horizonte, con cierto brillo de furia en los ojos.

Eso mismo sucede en el momento exacto en que una persona decide coger las riendas y enfrentarse a las adversidades para reconquistar su “reino”: es ayudada por una especie de “fuerza interior” mística que emana de su propio cuerpo y que le da arrojo y valor para enfrentarse a los desafíos.

Más fuerza y salud; más simpatía y respeto

Un cambio como este va mucho más allá de lo metafórico o lo psicológico. Alcanza todos los niveles.

De hecho, las sensaciones de coraje y valentía hacen que el organismo produzca serotonina, una hormona que activa la síntesis de ciertas proteínas hasta entonces “dormidas” y que provoca determinados cambios en la actitud (incluso en la expresión corporal, haciéndonos andar más erguidos, por ejemplo).

Por efecto de la serotonina ciertos genes consiguen “volver a encenderse” y el cuerpo se reactiva: mejora el funcionamiento del sistema inmunitario, los músculos ganan volumen y los huesos se vuelven más fuertes.

Pero es que, además de eso, cuando una persona decide emprender una tarea difícil y ambiciosa y “se crece” para lograrlo, por lo general empieza a despertar más simpatía y a resultar más respetable entre quienes la rodean, independientemente de que consiga lo que se propone.

Una representación de personas como usted y como yo

Como ha visto, la historia de El Rey León recoge en el fondo la historia de cada uno de nosotros.

Y por eso evoca, consciente o inconscientemente, todas las veces en las que a lo largo de la vida uno se siente abrumado pero decide afrontar su destino.

Ya sea frente a las enfermedades, a las decepciones o a las traiciones, el trayecto es similar al que realiza Simba a lo largo de toda la película.

Puede ser que durante un tiempo usted se haya distanciado del camino, de su objetivo. Puede que incluso esté pasando por esa situación ahora mismo y estas palabras le ayuden a darse cuenta de ello.

Lo que importa, al fin y al cabo, es abrir los ojos y ser consciente de que hay una vida esperando. ¡Hay que recuperarla!

Da igual lo herido o enfermo que se esté, la única salida es tomar las riendas de la situación y recuperar ese “reino” personal que es la propia existencia. Y así es como la vida recobra su sentido y la verdadera felicidad regresa: cuando la curación real, la interior, se ha producido.

Fuente.

El arte de vivir resumido en 30 frases

Hace apenas unos días la muerte del divulgador científico Eduard Punset me pilló por sorpresa, imagino que como a muchos de ustedes.

Esos días me encontraba leyendo un pequeño libro de aforismos del estadounidense Eric Rolf, maestro creador de la conocida como “medicina del alma”. Se trata de un recopilatorio de grandes frases sobre el arte de vivir, de ser felices y de tratar al prójimo como una extensión de uno mismo y de la propia vida. (1)

Me pareció una entrañable coincidencia despedir a Punset, incansable optimista en sus teorizaciones acerca del amor y la felicidad, leyendo esta “oda” a la condición humana y la alegría de vivir. Por eso he querido rescatar las que para mí son las mejores “perlas de sabiduría” que esconde la obra de Rolf y compartirlas con usted en este Tener S@lud.

Algunos abordan la aceptación, otros la culpa, otros las relaciones entre las personas y el amor, otros la salud… Y siempre desde el optimismo y la inteligencia. ¡Seguro que más de uno le saca una sonrisa!

Ahora bien, me encantaría que también le sirviesen como punto de partida para una reflexión de su propio “aquí y ahora” y como alimento para la mente y el alma, cuya salud -¡no lo olvidemos!- es tan necesaria como la del cuerpo.

El arte de vivir resumido en 32 frases

1. Cuanto menos en serio se toma uno la vida, más auténtica se vuelve.

2. Solo quiere ser importante quien se cree sin valor.

3. Cuando uno es honesto y se responsabiliza de sus sentimientos, deja de culpar al otro.

4. La soledad no hace daño; lo hace la incomunicación.

5. Queremos que el otro nos acepte más de lo que nos aceptamos a nosotros mismos.

6. Para poder soñar y vivir los sueños se necesita estar despierto.

7. Cada cambio vivido nos perfecciona más.

8. La salud es una simple experiencia de comunicación. Si escucha los susurros del cuerpo, no será necesario que este grite.

9. Solo cuando uno acepta las cosas existe la posibilidad de cambiarlas.

10. La valentía es, sencillamente, aceptarse y aceptar el aquí y el ahora.

11. El mayor poder que existe es el de dejar que la vida se exprese a través de uno.

12. Solo se necesita aprender cosas muy sencillas; el resto será consecuencia del “dar”.

13. Usted tiene más de lo que imagina. El problema es que no imagina lo suficiente.

14. Uno no se arrepiente de lo que ha hecho, sino de lo que no ha hecho.

15. Atrévase a entrar en una vida sin excusas. Pruebe a ver qué pasa.

16. Las cosas no salen mal, aunque puedan no salir como usted quiere.

17. Todo lo que parece que buscamos está en nuestro silencio.

18. Ser agradecido por cada momento, persona o cosa; esa es la mejor forma de encontrarse uno mismo.

19. En cierta medida, la vida se acaba cuando un día es igual a otro. Disfrute la diferencia.

20. El acto de dar no está completo hasta que el otro recibe.

21. Las cosas que quedan a medias producen estrés. Haga algo completo cada día.

22. Céntrese en lo que quiere, no en lo que no quiere. Lo que no quiere solo está ahí para darle pistas sobre lo que quiere.

23. A quien se toma la vida demasiado en serio no debería extrañarle atraer la seriedad.

24. No hay que olvidar que la palabra “crisis” incluye a Isis, la diosa egipcia de la magia y del renacimiento.

25. El alma necesita alimento; cuando no lo recibe, puede hacernos sentir unos muertos de hambre.

26. La mejor terapia es viajar y el arte, al fin, es la única medicina.

27. Hay que dejar de tener razones para tener ganas.

28. El presente es un regalo. Lo único que hay que hacer es aceptarlo.

29. Permítase encontrar lo que busca, pero recuerde que eso requiere un compromiso y pagar un precio.

30. Cuando uno acepta que es único, se curan muchas cosas.

Ahora bien, sin duda, si tuviese que quedarme con uno solo de estos aforismos sería el siguiente, que además hace un guiño inevitable a las teorías sobre la infelicidad de Punset:

“Nos complicamos demasiado. Se trata de vivir la vida, pasarlo bien y sentir que eso es más que suficiente. Vivir el arte del instante”. ¡Y nada más!

Fuentes:

‘Perlas de sabiduría’. Eric Rolf. Ed. Luciérnaga (2019).

24 octubre, 2017

Quizá

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20 agosto, 2015

Soy yo quien decide

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23 noviembre, 2014

Intenta un poco más fuerte, ser un poco mejor.

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repost de @laplumadepandora

Intenta un poco más fuerte, ser un poco mejor.

16 agosto, 2013

Usen tildes

 

Vía Por el derecho a un orgasmo diario (como minimo).

27 julio, 2013

Cada persona que pasa por nuestra vida es única

“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.” – Desconocido

vía Cada persona que pasa por nuestra vida es única | Frases y citas celebres.

 

Gracias a mariela por aclarar que la frase no es de Borges.

14 julio, 2013

Caerse mil veces y levantarse de nuevo. En eso consiste la vida.

 

“Caerse mil veces y levantarse de nuevo. En eso consiste la vida.”

vía Revista Literaria La Noche de las Letras.

Ora en tus aposentos

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vía SOY ATEO Y QUÉ.

13 julio, 2013

Lo esencial es invisible para los ojos

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.” – El principito (Antoine de Saint-Exupéry)

vía Revista Literaria La Noche de las Letras.

Llorar para liberar emociones negativas

LLORAR PARA LIBERAR EMOCIONES NEGATIVAS

Cuando lloramos, en la mayoría de los casos, encontramos como primera reacción el intento, por parte de nuestro entorno…, de aplacar nuestro llanto. Son típicas expresiones como: No llores, Se te ve muy feo cuando lloras, Él/ella no merece tus lágrimas, El llorar no va a solucionar tus problemas, etc. Si bien estas expresiones buscan el consuelo en nosotros, ejercen el efecto contrario, dado que nos sentimos frustrados al no ser comprendidos.

Culturalmente LLORAR se ha asociado a DEBILIDAD, por ello muchas personas intentan reprimir el llanto, sobre todo públicamente. Esto emocionalmente es una bomba de relojería. Tanto las emociones positivas como las negativas han de ser expresadas logrando así un compendio emocional equilibrado.

EMOCIONES EXPRESADAS, EMOCIONES SUPERADAS

Dejando atrás los tabúes, LLORAR ES BENEFICIOSO PARA LA SALUD. Se produce una liberación de adrenalina, hormona segregada en situaciones de estrés, y noradrenalina, hormona que actúa como neurotransmisor que contrarresta el efecto de la adrenalina.

El efecto de ambas hormonas produce en el organismo una sensación de DESAHOGO y TRANQUILIDAD, el cuerpo se relaja y en muchas ocasiones la persona se queda dormida después de un episodio de llanto. Por ello, el dejar liberar todas estas emociones negativas que nos sobrepasan en determinados momentos de nuestra vida, ayuda al bienestar posterior y se convierte en un aprendizaje propio sobre cómo gestionarnos emocionalmente.

Tan beneficioso es REIRSE como lo es LLORAR, puesto que ambos son estados emocionales innatos en el ser humano que lo ayudan a liberar emociones tanto positivas en el caso de la risa, como negativas en el del llanto. Las dos formas de expresión de sentimientos son necesarias para que la persona gestione correctamente su estado de ánimo. De la misma manera que el fijarse en tan sólo una de ellas, como el hecho de estar todo el día riendo reprimiendo el llanto, o todo el día llorando reprimiendo la risa, suponen un malestar emocional difícil de controlar.

Por tanto, que no nos de miedo el expresar como nos sentimos, primero nos ayudará a sentirnos mejor y segundo ayudará a que las personas que nos rodean y nos quieren entiendan cuál es nuestro estado de ánimo y puedan actuar en consecuencia siempre respetando que para nosotros es necesario estas formas de expresión.

vía  HOLISTICA.

Contenido Cero: Por favor escucha… lo que no te estoy diciendo

 

No dejes que te engañe. Que no te engañe la cara que llevo porque sólo es una máscara, una de las máscaras que temo quitarme y ninguna de ellas soy yo. Aparentar es un arte que domino, pero no te dejes engañar. Te doy la impresión de ser fuerte, de que dentro y fuera de mí hay un día soleado y apacible, de que mi nombre es “confianza” y que “control” es mi juego.

De que el mar está sereno y yo sereno al timón, de que no necesito a nadie, pero no me creas. Mi exterior refleja serenidad, pero sólo es una máscara, siempre cambiando, siempre ocultando.

Detrás de ella hay confusión, temor y soledad, pero esto lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me da pánico que mi debilidad y mi temor queden expuestos.

Es por eso el afán con que he creado una máscara en dónde ocultarme. Una fachada indiferente y sofisticada que me ayude a fingir, que me sirva de escudo ante una mirada conocedora. Pero precisamente, esa mirada es mi salvación, mi única esperanza, lo sé.

Siempre y cuando venga acompañada de aceptación y de amor. Es lo único que puede liberarme de mí mismo, de la prisión que yo solo he construido. Es lo único que puede revelarme lo que yo mismo no me he podido revelar, que soy alguien que valgo. Pero esto no te lo digo. No me atrevo. Tengo miedo que tu mirada no venga acompañada de aceptación y de amor.

Temo rebajarme ante ti, que te rías. Tengo miedo de que me rechaces. Por eso es que juego mi juego, mí desesperado juego de aparentar, con una fachada de seguridad por fuera, y un niño temeroso por dentro.

Así empieza el desfile de máscaras, y mi vida se coloca al frente, con caretas destellantes pero vacías. Inútilmente platico contigo en los tonos suaves de una plática superficial. Te digo todo acerca de nada, y nada acerca de lo que es todo para mí.

Así que cuando te hable, no te dejes engañar por lo que te diga. Por favor escucha cuidadosamente, trata de oír lo que me gustaría decir, pero que no puedo manifestar abiertamente. No me gusta esconder. No me gusta jugar al impostor.

Quiero dejar de aparentar. Quiero ser auténtico, espontáneo, pero tienes que ayudarme. Extiéndeme tu mano aun cuando parezca ser lo último que necesito. Cada vez que eres amable, cada vez que tratas de comprenderme, mi corazón hace crecer unas alas, unas pequeñas alas, unas alas frágiles, ¡pero alas!.

Una arraigada convicción de que valgo poco me ha hecho construir una muralla a mi alrededor. Mientras más te acerques a mí, con más ímpetu te rechazaré. Es irracional pero, contrario a lo que dicen los libros acerca del hombre, frecuentemente soy irracional.

Se me ha dicho que el amor es más fuerte que cualquier barrera y en ello está mi esperanza. Por favor trata de derrumbar esa muralla con manos firmes, pero gentiles, ya que mi niño interior es muy sensible.

¿Quién soy yo? te preguntarás… Soy alguien a quien tú conoces muy bien. Soy cualquier hombre o cualquier mujer que cruza por tu camino.

__________________

Por Charles C.Finn

Fuente: http://amor-en-el-aire.blogspot.com.es/

vía Contenido Cero: Por favor escucha… lo que no te estoy diciendo.

8 julio, 2013

Lazos de amor

Lazos de amor

Hay alguien especial para cada uno de nosotros.
A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres.
Pertenecen a distintas generaciones y viajan
a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales
para encontrarse de nuevo con nosotros.
Proceden del otro lado, del cielo.

Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce,
porque los ha amado en los desiertos de Egipto
iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia.
Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros
y convivido en las cuevas cubiertas de arena de la Antigüedad.
Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad
y nunca nos abandonarán.

Es posible que nuestra mente diga: “Yo no te conozco”.
Pero el corazón sí le conoce.

Él o ella nos agarran de la mano por primera vez
y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo
y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser.
Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela
a través de los siglos. El corazón nos da un vuelco.
Se nos pone la piel de gallina.
En ese momento todo lo demás pierde importancia.
Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente
nos hayamos encontrado otra vez,
aunque nosotros sí sepamos quiénes son.
Sentimos el vínculo que nos une.
También intuimos las posibilidades, el futuro.
En cambio, él o ella no lo ve.
Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo
que cubre los ojos de su corazón,
y no nos permite que se lo retiremos.
Sufrimos y nos lamentamos mientras
el individuo en cuestión sigue su camino.
Tal es la fragilidad del destino.

La pasión que surge del mutuo reconocimiento
supera la intensidad de cualquier erupción volcánica,
y se libera una tremenda energía.
Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato.
Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad,
sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona,
a un nivel que rebasa los límites de la conciencia,
con una profundidad que normalmente está reservada
para los miembros más íntimos de la familia.
O incluso más profundamente.
De una forma intuitiva, sabemos qué decir
y cuál será su reacción. Sentimos una seguridad
y una confianza enormes,
que no se adquieren en días, semanas o meses.

Pero el reconocimiento se da casi siempre
de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina
a medida que el velo se va descorriendo.
No todo el mundo está preparado para percatarse al instante.

Hay que esperar el momento adecuado,
y la persona que se da cuenta primero
tiene que ser paciente.

Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento
podemos llegar a reconocer a un alma gemela.
Sus manos nos rozan o sus labios nos besan,
y nuestra alma recobra vida súbitamente.

El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo,
hermano, pariente o amigo íntimo.
O puede tratarse de nuestro ser amado que,
a través de los siglos;
llega a nosotros y nos besa de nuevo
para recordarnos que permaneceremos siempre juntos,
hasta la eternidad.

Brian Weiss

 

vía Pensamientos poderosos.

7 julio, 2013

Los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca

LOS CUATRO ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA

1. NO SUPONGAS

No des nada por supuesto.
Si tienes DUDA, aclárala.
Si SOSPECHAS, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles
que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.

2. HONRA TUS PALABRAS

Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR

Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.

4. NO TE TOMES NADA PERSONAL

Ni la peor OFENSA.
Ni el peor DESAIRE.
Ni la más grave HERIDA.
En la medida que alguien te quiere hacer daño,
en esa medida ese alguien se hace daño a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.

Dr. MIGUEL RUIZ
Libro “Los Cuatro acuerdos de la sabiduría Tolteca”

 

vía Psicóloga Emocional.

No existen

– Los Reyes Magos no existen
– El Hombre del Saco no existe
– Papá Noël no existe
– La cigüeña de París no existe
– El Ratoncito Pérez no existe

¿Cuándo tendremos edad para saber lo de Dios?

 

vía Hay algo aqui que va mal.

Cerrando círculos

“Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó tu relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate. Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!”

vía Psicóloga emocional.

Un guerrero acepta su destino

“Un guerrero acepta su destino, sea cual sea. Sin embargo, lucha por cambiar las cosas y hace de su paso por el mundo algo exquisito. Templa su voluntad de tal forma que ya nada puede moverle de su propósito.” – Armando Torres, ‘Encuentros con el Nagual’.

vía Namaste donde tú y yo somos uno..

La religión es como el pene

 

“La religión es como el pene, está bien tenerlo y sentirse orgulloso de eso, pero está mal intentar metérselo a los demás por la fuerza.”

vía SOY ATEO Y QUÉ.

La vida es corta

 

vía Revista Literaria La Noche de las Letras.

Plan de vida

 

Elida Bentancor - Google+ - Genera energía positiva haciendo lo que te gusta, amando…

vía Elida Bentancor – Google+ – Genera energía positiva haciendo lo que te gusta, amando….

3 mayo, 2013

No perdonar

 

Toda enfermedad proviene de un estado de “no perdonar”. – Louise L. Hay

vía Fotos de Luis Castrillón Rodas.

1 mayo, 2013

Ponte en mis zapatos

Ponte en mis zapatos

y camina la vida

que yo estoy viviendo

y si tú

llegas tan lejos como yo,

sólo tal vez, verás

lo fuerte que soy en realidad.

 

vía * Colours Of Life *.

Recuerda

 

RECUERDA

Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es más fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen más éxito al paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que no importa qué tan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es AHORA.
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿qué tal si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia.
Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos que guardarlos dentro de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta de que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.
Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
“Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír”

vía Psicóloga Emocional.

Respiración abdominal

Filed under: Encuentros en la Tercera Fase — ummo @ 7:50
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vía Zona De Tai Chi Chuan.

25 abril, 2013

Nada que lamentar

 

“Si sabes que tu intención fue dar lo mejor, no tienes nada que lamentar.”

vía Mi Granero Se Ha Quemado, Ahora Puedo Ver La Luna.

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